Consultoría empresarial
FUNKY BUSINESS (Parte I)
Por María Fernanda Matus
Hace casi seis años, trabajando como directora de comunicación en México de la compañía sueca Ericsson, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia en la reputadísima Escuela de Economía de Estocolmo. Los casi impronunciables nombres de los conferencistas, Kjell A. Nordström y Jonas Riddersträle resultaron lo menos extraño frente a su apariencia: chamarras, camiseta, pantalón y botas negras de piel contrastaban con sus relucientes cabezas rapadas, lo cual podía hacerlos pasar por integrantes de una banda de rock antes que por modernos genios en economía, doctorados y vanguardistas gurús en negocios internacionales.
Pese a la advertencia de nuestros anfitriones sobre su particular estilo, el cual se extendía a su forma de ver los negocios, la economía, la sociedad y en consecuencia la vida, sus ideas fueron muy reveladoras para quienes participamos de aquél acercamiento.
Apenas cinco meses antes de estos hechos, Nordström y Riddersträle habían publicado la segunda edición de su libro “Funky Business” (Book House Publishing AB 1999), a cuyo casi intraducible nombre se sumaba el subtítulo “talent makes capital dance” (el talento mueve al capital). En todo caso, la palabra Funky se tomaba como una alusión a un tipo de estilo y sentimiento anti-sofisticado, loco e irreverente. Después de leerlo comprendí que no había palabra más precisa para describir la forma en que ellos estaban proponiendo cambiar la forma de hacer negocios.
Nunca, al menos hasta ahora, he tenido la disposición natural de solicitar dedicatorias a los pocos libros que he recibido de sus autores, así que es posible que haya perdido otra gran oportunidad de hacerlo en este caso. Sin embargo, desde entonces he mantenido conmigo, leído y releído el valioso ejemplar que estos economistas suecos nos dieron de en aquél encuentro y que apenas hace unos meses supe que ha recibido su justa traducción al español, después de haber sido catalogado como uno de los libros de negocios de mayor éxito a nivel mundial.
Pese a que es un libro ligero, de sólo 255 páginas en su versión original en inglés, Funky Business es una exposición clara y reveladora de una forma completamente trastocada de comprender el mundo de los negocios de este siglo, incluyendo con ello a las corporaciones, los clientes, los mercados y los sistemas económicos sobre una base que a primera vista resulta perturbadora: rompiendo prácticamente todos los paradigmas tradicionales, incluidos los que se enseñan en las más célebres escuelas de negocios occidentales.
“Bienvenido a la era de los accidentes. Bienvenido a la era de las alarmas constantes, donde la sorpresa lo es todo y nadie puede predecir lo que pasará mañana. Si usted quiere un libro sobre el futuro, mire en otro lado porque este no es un libro sobre el futuro. Este es un libro sobre el mundo funky en el cual estamos viviendo en este momento. El futuro está aquí.”, expresan Nordström y Riddersträle en alguna parte del prefacio del libro.
La tapa del libro incluye un resumen que empieza más o menos así: “Funky Business nos dice que el nuevo mundo es diferente. Olvide lo que aprendió ayer. La revolucionaria realidad es que 1.3 kilogramos de cerebro sostienen la llave para todos los posibles futuros. Las ventajas competitivas empiezan a ser diferentes. Cada vez más la diferencia proviene de la forma en que la gente piensa, más que de lo que las organizaciones hacen. Hoy, la única cosa que hace al capital moverse es el talento. En tales tiempos ya no podemos seguir teniendo negocios de la forma usual. Necesitamos negocios funky.
Más allá de la vanguardia, las propuestas de Funky Business coinciden con la forma en que los consumidores y los negocios se han estado transformando en estos últimos años. Valdrá la pena revisar algunos de sus postuladas en nuestra siguiente columna.
FUNKY BUSINESS (Parte I)
Por María Fernanda Matus
Hace casi seis años, trabajando como directora de comunicación en México de la compañía sueca Ericsson, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia en la reputadísima Escuela de Economía de Estocolmo. Los casi impronunciables nombres de los conferencistas, Kjell A. Nordström y Jonas Riddersträle resultaron lo menos extraño frente a su apariencia: chamarras, camiseta, pantalón y botas negras de piel contrastaban con sus relucientes cabezas rapadas, lo cual podía hacerlos pasar por integrantes de una banda de rock antes que por modernos genios en economía, doctorados y vanguardistas gurús en negocios internacionales.
Pese a la advertencia de nuestros anfitriones sobre su particular estilo, el cual se extendía a su forma de ver los negocios, la economía, la sociedad y en consecuencia la vida, sus ideas fueron muy reveladoras para quienes participamos de aquél acercamiento.
Apenas cinco meses antes de estos hechos, Nordström y Riddersträle habían publicado la segunda edición de su libro “Funky Business” (Book House Publishing AB 1999), a cuyo casi intraducible nombre se sumaba el subtítulo “talent makes capital dance” (el talento mueve al capital). En todo caso, la palabra Funky se tomaba como una alusión a un tipo de estilo y sentimiento anti-sofisticado, loco e irreverente. Después de leerlo comprendí que no había palabra más precisa para describir la forma en que ellos estaban proponiendo cambiar la forma de hacer negocios.
Nunca, al menos hasta ahora, he tenido la disposición natural de solicitar dedicatorias a los pocos libros que he recibido de sus autores, así que es posible que haya perdido otra gran oportunidad de hacerlo en este caso. Sin embargo, desde entonces he mantenido conmigo, leído y releído el valioso ejemplar que estos economistas suecos nos dieron de en aquél encuentro y que apenas hace unos meses supe que ha recibido su justa traducción al español, después de haber sido catalogado como uno de los libros de negocios de mayor éxito a nivel mundial.
Pese a que es un libro ligero, de sólo 255 páginas en su versión original en inglés, Funky Business es una exposición clara y reveladora de una forma completamente trastocada de comprender el mundo de los negocios de este siglo, incluyendo con ello a las corporaciones, los clientes, los mercados y los sistemas económicos sobre una base que a primera vista resulta perturbadora: rompiendo prácticamente todos los paradigmas tradicionales, incluidos los que se enseñan en las más célebres escuelas de negocios occidentales.
“Bienvenido a la era de los accidentes. Bienvenido a la era de las alarmas constantes, donde la sorpresa lo es todo y nadie puede predecir lo que pasará mañana. Si usted quiere un libro sobre el futuro, mire en otro lado porque este no es un libro sobre el futuro. Este es un libro sobre el mundo funky en el cual estamos viviendo en este momento. El futuro está aquí.”, expresan Nordström y Riddersträle en alguna parte del prefacio del libro.
La tapa del libro incluye un resumen que empieza más o menos así: “Funky Business nos dice que el nuevo mundo es diferente. Olvide lo que aprendió ayer. La revolucionaria realidad es que 1.3 kilogramos de cerebro sostienen la llave para todos los posibles futuros. Las ventajas competitivas empiezan a ser diferentes. Cada vez más la diferencia proviene de la forma en que la gente piensa, más que de lo que las organizaciones hacen. Hoy, la única cosa que hace al capital moverse es el talento. En tales tiempos ya no podemos seguir teniendo negocios de la forma usual. Necesitamos negocios funky.
Más allá de la vanguardia, las propuestas de Funky Business coinciden con la forma en que los consumidores y los negocios se han estado transformando en estos últimos años. Valdrá la pena revisar algunos de sus postuladas en nuestra siguiente columna.
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