Me puedes llamar romántica...
Me dirás cuadrada, romántica y hasta ingenua, pero creo en el respeto a las reglas, incluyendo aquellas morales, es decir, las que por experiencia e intuición nos dicen lo que es o no es correcto hacer. Por ejemplo, traicionar a un amigo, engañar a un padre, matar la creatividad y alegría de vivir de un hijo. No hay un Código moral que nos marque el castigo para estas conductas, ni autoridad ni sistema que te lleve a juicio por ello. En cambio, existe el "tribunal de nuestra propia conciencia" como apuntó Juvenal, del cuál nadie escapa. La diferencia de tener una moral y aún más una ética personal, algo como un código de conducta de la vida depende de muchos factores, por ejemplo el lugar, el medio y el país de nacimiento, porque los humanos nos adaptamos a las sociedades que nos cobijan, que terminan de siendo como una segunda familia muy extendida. Contrario a la creencia social, estoy convencida (y a las pruebas me remito) que las religiones no son tan eficaces para man...