Día “D” para "Frankestein"
Por María Fernanda Matus
El día de hoy el Senado deberá ratificar la propuesta para que Notimex inicie su transformación hacia una agencia de Estado bajo una figura que supone una verdadera independencia editorial
Los senadores deberán también ratificar a Aurelio Bueno como director General y quien según la propuesta presentada tendría la responsabilidad de manejar esta agencia cuando menos los siguientes 4 años.
Bueno es un comunicador de amplia y probada reputación en el medio periodístico mexicano y es vislumbrado como una cabeza prometedora en el proceso de que Notimex deje de ser una agencia “boletinera” y convertirse en lo que otros paìses han logrado: un medio enfocado a servir a los ciudadanos a través de la hechura de un periodismo equilibrado que tanta falta hace en el caos opinativo de hoy en día y en el que dos televisoras y unos cuantos periódicos y radiodifusoras, todos regidos bajo el llamado “modelo mercantilista de medios”.
Hay que decir, sin embargo, que aún con la ratificación del Senado para la propuesta de un Notimex más independiente que funcionaría de forma muy parecida a la del Banco de México, la dirección actual de la agencia se enfrenta a una especie de “Frankestein” que, a pesar de algunos momentos lúcidos, fue convertida en un auténtico ente burocrático pesado, mafioso y tecnológicamente atrasado, que además suma amplias resistencias para su propia transformación.
Un ejemplo que puede antojarse trivial, la reciente exigencia de usar corbata de forma obligatoria y que fue acogida con amplio disgusto por los reporteros, demuestra la actitud de los propios trabajadores de la Agencia.
Podemos imaginarnos lo difícil que será una impostergable “limpia” que Bueno debería hacer de la agencia, bajo cuyo cobijo se han enquistado grupos de poder, y que difícilmente estén dispuestos a trabajar bajo una óptica diferente.
Las teorías de comunicación organizacional nos confirman este terrible hecho que no sería diferente en el caso de Notimex, sobre todo por el trato de organismo gubernamental que ha tenido hasta ahora: la resistencia de los empleados al cambio.
De momento esperamos que este proceso inicie ya con la ratificación de la propuesta para que Notimex emerja de las cenizas en las que está sepultada. Ya tendrá Bueno o el que llegue, enormes batallas que librar al interior de la Agencia.
El día de hoy el Senado deberá ratificar la propuesta para que Notimex inicie su transformación hacia una agencia de Estado bajo una figura que supone una verdadera independencia editorial
Los senadores deberán también ratificar a Aurelio Bueno como director General y quien según la propuesta presentada tendría la responsabilidad de manejar esta agencia cuando menos los siguientes 4 años.
Bueno es un comunicador de amplia y probada reputación en el medio periodístico mexicano y es vislumbrado como una cabeza prometedora en el proceso de que Notimex deje de ser una agencia “boletinera” y convertirse en lo que otros paìses han logrado: un medio enfocado a servir a los ciudadanos a través de la hechura de un periodismo equilibrado que tanta falta hace en el caos opinativo de hoy en día y en el que dos televisoras y unos cuantos periódicos y radiodifusoras, todos regidos bajo el llamado “modelo mercantilista de medios”.
Hay que decir, sin embargo, que aún con la ratificación del Senado para la propuesta de un Notimex más independiente que funcionaría de forma muy parecida a la del Banco de México, la dirección actual de la agencia se enfrenta a una especie de “Frankestein” que, a pesar de algunos momentos lúcidos, fue convertida en un auténtico ente burocrático pesado, mafioso y tecnológicamente atrasado, que además suma amplias resistencias para su propia transformación.
Un ejemplo que puede antojarse trivial, la reciente exigencia de usar corbata de forma obligatoria y que fue acogida con amplio disgusto por los reporteros, demuestra la actitud de los propios trabajadores de la Agencia.
Podemos imaginarnos lo difícil que será una impostergable “limpia” que Bueno debería hacer de la agencia, bajo cuyo cobijo se han enquistado grupos de poder, y que difícilmente estén dispuestos a trabajar bajo una óptica diferente.
Las teorías de comunicación organizacional nos confirman este terrible hecho que no sería diferente en el caso de Notimex, sobre todo por el trato de organismo gubernamental que ha tenido hasta ahora: la resistencia de los empleados al cambio.
De momento esperamos que este proceso inicie ya con la ratificación de la propuesta para que Notimex emerja de las cenizas en las que está sepultada. Ya tendrá Bueno o el que llegue, enormes batallas que librar al interior de la Agencia.
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