Recordando a Dolto


 “Y me preguntaba cómo, habiendo sido pequeños y habiéndose hecho mayores, los adultos podían ser tan extraños, ya que tenían hijos. Y me decía: ´Cuando sea mayor, trataré de acordarme de cómo se es de pequeño´(…) Francoise Dolto

Para el caso, la sabiduría de esta maravillosa científica de la infancia, Francoise Dolto, siempre es un antídoto para la adultez.

Ya hace 27 años de la muerte de la doctora francesa Fracoise Dolto, psicopedagoga y pediatra, una de esas mujeres revolucionarias, adelantadas por mucho a su época. Desde luego terminó sus estudios contra todo pronóstico y vivió las penurias propias de su época, al tratarse de una mujer en una acomodada familia francesa. Conocí de su obra por esas fechas.

Dos años después de su muerte, mi interés por conocer su pensamiento fue un genuino e incluso ingenuo interés de madre. Por entonces necesitaba una voz que me afirmara en mis ideas de que podía contribuir a una educación libre para mi hija, pese a que en plena década del año 2000 aún en el seno familiar, se escuchaban en la mesa reproches del tipo “esta es conversación para adultos”, cuando una pequeña de cuatro años trataba de opinar o tomar la palabra en la sobremesa.

Al morir a finales de los ochenta,  Dolto no alcanzó a vivir el auge de la era digital que hoy nos sobre estimula a todos, incluyendo a los niños, y que de paso nos permite tener mayores oportunidades para ampliar nuestro pensamiento. Pero hago el juego mental de suponer qué hubiera pensado esta mujer tan estudiosa de la niñez, de la época actual, en la que, afortunadamente, los niños están siendo reivindicados.

Dolto señalaba, por allá de los sesentas y setentas (¡hay que imaginar la ámpula que esto levantaba!) que como psicoanalítica de niños, ella escuchaba a verdaderos sujetos (¡¡¡¡ojo!!!!), incluyendo a los de tan tierna edad como de un año.

Y decía algo que, asombrosamente, aún cuando mi hija, hoy de 13 años, era pequeña, se vivía comúnmente en las casas y en la escuela: "para el adulto, es un escándalo que el ser humano durante la infancia sea su igual". Algunas malas vivencias como madre  podría contar, derivadas, de esta estática visión en maestros y conocidos, cosa que sin embargo, no es de utilidad en este momento.

Mejor hablar de la bendita era la que vivimos hoy, cuando los niños pueden ser más libres, respetados y considerados como iguales. Ahora falta que avancemos todos y logremos ese respeto mutuo entre iguales, en pos de una convivencia sana para todos, padres e hijos. 

Aun mejor sería si  abandonáramos por completo la engañosa idea de que los niños son el futuro y pensáramos, como creo, que  niños y niñas son ya hombre y mujer porque en ellos se construye, incluso como decía Dolto, desde la concepción, el hombre y mujer que continuaremos siendo, cuando llegue el momento de desprendernos del seno familiar.




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