"Al doctor, por el contrario, le pareció la prueba espléndida de una vocación arrasadora:la única fuerza capaz de disputarle sus fueros al amor. Y en especial la vocación artística, la más misteriosa de todas, a la cual se consagra la vida íntegra sin esperar nada de ella.
-Es algo que se trae por dentro desde que se nace y contrariarla es lo peor para la salud- dijo él. Y remató con una encantadora sonrisa de masón irredimible-: Así sea la vocación de cura,
Me quedé alucinado por la forma en que explicó lo que yo no había logrado nunca. Mi madre debió compartirlo, porque me contempló en un silencio lento, y se rindió a su suerte."

Gabriel García Márquez. Vivir para contarla.

Es una gran pena para su familia y amigos, pero como su lectora, imagino difícil llorar por García Márquez. Su gran legado novelístico es mayor a los sentimientos querendones que pueden tenerse por un escritor de sus tamaños. Gracias a ese empecinamiento suyo de ser escritor, pese a la oposición de sus padres, García Márquez no sólo pudo abrir una gran veta creativa de la que nos beneficiamos muchos, sino que pudo conocer el éxito en vida, quizás la mejor vida que un escritor pueda tener. Muy diferente a la de otros que no conocieron fama ni fortuna, García Márquez labró las suyas y las obtuvo, no sólo por su gran número de adeptos, sino por los numerosos premios, incluyendo el Nobel de literatura, que recibió en las etapas más fructíferas de su vida. Más aún, compartió su sabiduría y técnica periodística fomentando la formación de escritores y periodistas jóvenes.
Una gran pena para su familia y allegados, pero para nosotros, sus lectores, que sólo lo conocimos a través de su obra, su muerte es el recordatorio de que ahí están las grandes historias de amor, escritas magistralmente y recordándonos que artistas como Garcia Márquez para nosotros no mueren nunca. Su ímpetu de escritor, de periodista, de cronista, es el otro gran legado para generaciones enteras. Vale la pena vivir para literatura, fue su mensaje de vida.

García Márquez nos deja, nos había dejado ya desde hace muchas décadas, un gran cúmulo de sabiduría y deleite novelesco, saboreado una y varias veces en cada personaje y cada romance como en Cien Años de Soledad, El Coronel No tiene Quien Le Escriba, y otras...en sus cientos de artículos periodísticos recopilados en los varios tomos de Notas de Prensa, la profundidad de lo sentimientos más terribles y la vez más humanos en Los Funerales de la Mamá Grande, La Mala Hora y otras. Sus grandes reportajes en Miguel Littin Clandestino En Chile o Relato De Un Náufrago y muchos libros más que han sido parte fundamental de la formación de generaciones completas y de lectores fieles en los que yo me incluyo. Aún más, García Márquez nos deleitó con la novela de su propia vida en "Vivir para contarla". Qué más podríamos pedirle a un escritor de esta talla? Nos dio mucho y aún dará más a otras generaciones porque su obra sigue allí, recordando al mundo que la literatura, aún hoy en este mundo digital, seguirá siendo un arte inacabado, al que, seas lo que seas, sólo la vocación llama.

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