¿Quién vigila al vigilante?

A 8 años de la caída de la mayoría absoluta…

Los diputados y senadores van de mal en peor

¿Estarán preparados para su nuevo rol?


Por Gabriela Amador

El pasado mes de octubre se presentaron los Indicadores de desempeño legislativo como parte del llamado “monitor legislativo”, en este caso del segundo año de ejercicio de la LIX Legislatura.
Este reporte, realizado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas, A.C. (CIDE) con apoyo de Global Opportunities Fund y CLB, llamó la atención por algunas de sus observaciones: los diputados y senadores faltan más a su labor, no terminan lo que inician (hablando de seguimiento de propuestas) y las comisiones trabajan mal y presentan un “déficit” de transparencia.
Mala referencia para un congreso que, como se había abordado aquí en otro momento, se han convertido en un “nuevo actor” con menos sumisión al legislativo y mayor independencia, lo que los hace dueños de su propia agenda.
OJO: No hay que olvidar que ya llevamos más de 8 años del fin de la mayoría absoluta en la cámara de diputados y que, como nunca antes, las condiciones le permiten a este poder un control real y vigilancia absoluta sobre el Ejecutivo.
En la presentación de este significativo documento, los investigadores plantean la pregunta clave:
¿Quién vigila al vigilante?
La realidad es que no lo hace NADIE, si consideramos que es el electorado quien debería hacerlo. ¿Cómo? Decidiendo su voto con base en el desempeño de los legisladores, cuestión MUY alejada de la realidad.
Los autores de este reporte son cautelosos en la interpretación de los resultados que salen de la información que han otorgado las mismas cámaras (senadores y diputados), pero son claros en confirmar que son necesarios mayores y más accesibles mecanismos de transparencia legislativa.
El monitoreo mide la actividad de 4 actores: las cámaras en su conjunto (o sea todos los legisladores), los grupos parlamentarios, las comisiones legislativas y los legisladores en lo individual.
La buena noticia: una de las cifras destacables del monitoreo es que en su 2º. año de actividades los diputados mexicanos prácticamente duplicaron el número de iniciativas presentadas en la cámara con respecto a su primer año, al contrario de los senadores que sólo aumentaron en 10% . La “productividad” de os diputados es también más alta que la de los senadores con un promedio de 2. 16 iniciativas por diputado.
En cuanto a partidos, el PRI presentó 422 iniciativas, el PAN 193, el Partido Verde 165 y el PRD 162
La mala: contrario a su entusiasmo por presentar nuevas iniciativas, los diputados y senadores no demuestran la misma eficacia para dictaminarlas y aprobarlas. En el caso de los diputados, de las 1240 iniciativas presentadas sólo el 12% fue dictaminado. En este caso los senadores se mostraron más efectivos al dictaminar 19% de las 368 que presentaron.
Respecto a la relación del actual poder legislativo con el Ejecutivo, es claro que el Ejecutivo terminó, en 1997, de ser el principal legislador.
Con las reservas de interpretación del caso, vale la pena revisar este documento que está abierto a la lectura de todos los ciudadanos en la página del CIDE y esperemos que pronto lo podamos acceder en www.monitorlegislativo.org

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